Hace poquito que he llegado a casa de un día diferente y que me ha encantado. Para terminarlo me dispongo a escribir este post sobre el día de hoy mientras me deleito escuchando a Cream.
Hoy he quedado con mi amiga Patricia a las 10 cerca de su casa para recogerla y llevarle a hacer un viaje express, así que me he levantado hacía las 8:30 he hecho la cama, me he dado una ducha y me he ido a tomar un café al bar de siempre. A las 10 en punto estaba en el sito en el que habíamos quedado y para no variar me ha hecho esperar 5 minutos pero no pasa nada, estoy acostumbrado a que me hagan esperar.
Cuando ha llegado me he dispuesto a echarle una mano con su particular lista de deseos y hemos ido a echar gasolina. Tras unos minutos muy intensos frente al surtidor nos hemos marchado hacia Logroño.
Al llegar hemos ido a un Mercadona para hacer la compra para la comida y ya no nos hemos entretenido más.
A falta de unos 15 minutos de llegar a mi pueblo hemos parado en el mirador del cañón del río Leza y ahí a desplegado Patricia su lado nipón, ha sacado su súper cámara y ha empezado a sacar fotos cual personita del país del sol naciente.
Al llegar a mi pueblo hemos ido directamente a mi casa para dejar la comida y encender la calefacción porque ya hace frío por esos lares y hemos puesto rumbo hacia otro de los puntos de su lista de deseos. Un yacimiento de huellas de dinosaurios que está a unos 10 kilómetros de mi pueblo.
Le ha encantado y ha flipado con la réplica de dinosaurio que hay a tamaño real para marcar el lugar del yacimiento y como no, ha sacado 1000 fotos.
Después de esa nueva experiencia para ella le he llevado a ver las pozas donde íbamos de chavalillos a bañarnos las tardes de verano. Luego hemos recogido a mi amiga María y nos hemos ido los tres a mi casa a comer. Hemos comido de lujo, hemos tomado café y luego he fregado todo ante la atenta mirada de ellas dos, no se han dignado ni a secar los platos.
Más tarde, tras una breve charla, María nos ha llevado a ver su granja escuela Tierra de Cameros, que no tiene desperdicio, os la recomiendo encarecidamente. Allí Patricia también ha sacado muchísimas fotografías, menos mal que la cámara es digital que si no... De allí hemos ido a tomar algo en el bar y le hemos llevado a ver el pueblo mientras le contábamos batallitas de nuestros mejores tiempos, creo que le ha gustado el pueblo a Patricia.
Para rematar un gran día nos hemos despedido de María y hemos bajado a Logroño para cenar en calle Laurel, uno de los sitios preferidos por todo el que va esa ciudad.
Después de haber cenado nos hemos puesto en ruta para volver a mi querida Vitoria y hasta he dejado que Patricia se durmiese los últimos 20 minutos porque me daba penita de lo que bostezaba y además había quedado para salir de fiesta.
No sé como terminará el día para Patricia, pero para mi ha sido un gran día, corto, pero un gran día.
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