Cada vez que escucho cualquier canción del gran Eric Clapton me debato entre la emoción, de escuchar a uno de los guitarristas más grandes de la historia, y una enorme pena por la muerte, hace tiempo, de su hijo.
Dan igual que los años que hayan pasado desde la muerte de su hijo que siempre que le veo o le escucho me acuerdo y me emociono. Sobre todo cuando escucho esta canción.
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