Hoy me has dicho que te vas y con pena pongo en marcha la cuenta atrás.
De un tiempo a esta parte nuestra amistad a crecido y hemos compartido unos momentos muy bonitos que espero que, como yo, recuerdes allá a donde vas.
Ojalá no te marchases, pero es tú deseo, es lo que te hace feliz y no puedo hacer otra cosa que alegrarme por ti. Pero ojalá no te fueras.
Los días van a ser diferentes ahora. Ya no podremos seguir con tu lista pero no dudes ni por un momento que no la cumplirás. Quizás más tarde de lo que desearías. Pero la cumplirás y cuando vuelvas yo estaré esperandote para ayudarte con ella si me dejas.
Te vas y me tengo que hacer a la idea, pero me cuesta. Solo me queda disfrutar de tu compañía este puñado de días que quedan antes de que te marches.
Se que esto no son más que palabras en un blog. Que no interesan a nadie. Quizás no llegues a leer esta carta porque no le voy a poner sello, pero para mi es importante.
Solo una cosa más. Esperaré junto a un café ansioso tu vuelta y que me cuentes esta experiencia que vas a vivir como me contaste las demás.
Te echaré de menos. Ya te estoy echando de menos.
Como ya te he dicho antes esta entrada me ha hecho llorar :(
ResponderEliminarCuando lo he sabido me he alegrado, pero a la vez sabía que iba a tener que dejar personas durante un tiempo ¡limitado, eso sí! Me tranquiliza pensar que en Navidad vuelvo.
Sé que me llevo un amigo, un amigo que va a seguir aquí cuando vuelva y que echaré de menos. Y ese café a la vuelta (échale 22-23 diciembre) lo prometo.
No son más que palabras en un blog, que no interesan a nadie... Y sí, la he leído. Varias veces.